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La horticultura como medio y fin para la inclusión social

Lunes, 25 Junio 2018 00:00 Escrito por  La Ciudad Accesible Visto 182 veces
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Algunos de los participante en el proyecto “Campo dei Miracoli”. Algunos de los participante en el proyecto “Campo dei Miracoli”.

Visita a la huerta del campus de Móstoles de la URJC para la inclusión social

“Establecer contacto con la belleza de la naturaleza hace la vida mucho más hermosa, mucho más real”. Esta frase, perteneciente al maestro zen de origen vietnamita Thích Nhất Hạnh, parece ser la filosofía que guía al Programa Erasmus + K2 “Campo dei Miracoli”, del que forman parte la Associazione “Per Boboli”, Associazione Culturale “Pinocchio di Carlo Lorenzini", Associazione “Trisomia 21 Onlus”, MBM Training and Development Center de Liverpool (Reino Unido), junto a la Fundación Yehudi Menuhin España (FYME) y la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), por medio del proyecto “La Herencia de los Reales Sitios. Madrid, de Corte a Capital (Historia, Patrimonio y Turismo) (H2015/HUM3415) y la Unidad de Atención a Personas con Discapacidad y Necesidades Educativas Especiales (UAD).

El proyecto “Campo dei Miracoli” tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas con síndrome de Down y otras discapacidades, sus familias y comunidades. Para ello, utilizan los jardines históricos en su dimensión agrícola y productiva como entornos con los que poder llevar a cabo prácticas innovadoras de inclusión laboral y estrategias educativas y museísticas para la inclusión e integración social de sus participantes.

Recientemente, el Programa “Campo dei Miracoli” ha recibido el sello de proyecto inserto en las iniciativas del Año Europeo del Patrimonio Cultural que ha aprobado la Comisión Europea para 2018. Bajo el lema "Nuestro patrimonio: donde el pasado se encuentra con el futuro", el Año Europeo del Patrimonio Cultural tiene el objetivo de promover entre los habitantes de la UE, especialmente niños y jóvenes, la importancia que tiene el patrimonio cultural para el desarrollo de la sociedad europea. De esta manera, mediante formas inteligentes y educativas para preservar, gestionar y reutilizar el patrimonio europeo, la UE defiende que el patrimonio cultural contribuye a la cohesión de sociedades e impulsa el crecimiento y el empleo.

Con este espíritu, los pasados días 28, 29 y 30 de mayo tuvo lugar en Madrid un encuentro de trabajo entre las distintas entidades que colaboran en el proyecto “Campo dei Miracoli” con el objetivo de poner en valor algunas de las propuestas que desde España se vienen desarrollando en el trinomio educación-inclusión-naturaleza. 

La horticultura como medio y como fin para la inclusión social

El 29 de mayo, la delegación italiana, compuesta por representantes, trabajadoras, alumnas y familiares de la Associazione “Per Boboli”, la Associazione Culturale “Pinocchio di Carlo Lorenzini” y la Associazione “Trisomia 21 Onlus”, junto a la Fundación Yehudi Menuhin España, pudo ver los trabajos que la Universidad Rey Juan Carlos está elaborando en el marco de las iniciativas “Campo dei Miracoli” a favor de la inclusión social.

En este sentido, la Unidad de Atención a Personas con Discapacidad y Necesidades Educativas Especiales (UAD), bajo la dirección de Ricardo Moreno, explicó cómo la inclusión de estudiantes con discapacidad en las aulas universitarias es, aún hoy, una tarea pendiente de las administraciones públicas, de las instituciones educativas y de los profesionales, no sólo sanitarios, sino del ámbito educativo. Así resaltaba cómo la URJC se ha convertido en una entidad de referencia como consecuencia del trabajo que se viene realizando en materia de Universidad Inclusiva, desde hace trece años, yendo más allá de la atención a las exigencias que reclama la Constitución española, la Ley Orgánica de Universidades (LOMLOU) y el Estatuto del Estudiante Universitario (RD 1791/2010) en la inclusión educativa de los alumnos con necesidades educativas especiales (NEE) y con discapacidad. Por ello, la UAD coordina y desarrolla acciones orientadas a la asistencia, apoyo y asesoramiento que permitan la inclusión e igualdad de oportunidades a aquellas personas de la comunidad universitaria que presenten una discapacidad o NEE para alcanzar un desenvolvimiento y participación plenas en el ámbito de la vida universitaria.

Entre las actividades desarrolladas por la URJC, bajo la coordinación de los profesores Félix Labrador Arroyo y Ricardo Moreno y que la UAD ha puesto en funcionamiento, destaca la formación de huertos inclusivos desarrollados, cuidados y conservados por personas con discapacidad (como el que desarrolla en el marco del proyecto “Campo dei Miracoli” junto a Grupo Exter, en el campus de Móstoles, dirigido a personas con discapacidad psíquica), las reforestaciones en colaboración con la Fundación Juan XXIII- Roncalli en los campus de Fuenlabrada y Alcorcón, también en el marco del mencionado Proyecto Europeo, o el desarrollo de un programa inclusivo de formación continua para personas con discapacidad intelectual en materia de soluciones verdes urbanas, desarrollado en las aulas universitarias junto a estudiantes de diferentes Grados. Esta iniciativa surge del convencimiento de que la horticultura es una actividad terapéutica. Así, José Luis López, Inmaculada Garrote y José María López Díaz, miembros de la UAD, defendían cómo, a través de la horticultura, la persona puede crecer en un entorno abierto y acogedor, permite desarrollar multitud de estímulos sensoriales naturales (texturas, colores, olores, sonidos, sabores), así como habilidades motoras, cognitivas, sociales y emocionales, comenzando a delimitar el perfil del profesional que desarrolla acciones de hortoterapia dirigidas a la mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad. Una filosofía que conecta a la perfección con las actividades que el proyecto “Campo dei Miracoli” ha emprendido con personas con Síndrome de Down o con discapacidades mentales, quienes trabajan en la conservación, plantación y cuidado de jardines históricos como los de Boboli (Florencia).

Ya en los meses de enero y febrero de este año, la URJC, en colaboración con la Fundación Juan XXIII Roncalli, y con el apoyo de la empresa Enagas, iniciaron, a través de una acción de voluntariado inclusivo, los trabajos de reforestación en el Campus de Fuenlabrada de la universidad. Así comenzaba el proyecto de la “Arboleda de la inclusión”, en el que se plantaron en las zonas ajardinadas del entorno de la pasarela 40 robinias, árboles de hoja caduca y sombra efectiva, y 145 pinos piñoneros en las áreas periféricas del Campus para tratar de mejorar el paisaje natural, combatir el cambio climático y fomentar la inclusión social y laboral de los voluntarios.

La segunda fase de este proyecto fue la que se pudo ver el pasado 29 de mayo: el inicio de los trabajos para el desarrollo de un huerto inclusivo en el campus de Móstoles. En esta ocasión, es el Centro de Rehabilitación Laboral (CRL) de Móstoles, que pertenece a la Red Pública de Atención Social a personas con enfermedad mental grave y duradera de la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid, que, por medio de sus voluntarios y usuarios del recurso, sacará adelante el huerto. En él, además de plantar productos como acelgas, espinacas, cebollas, tomates…, se planea formar una charca y un hotel de insectos para el fomento de la biodiversidad o mesas en altura para la realización de un huerto sensorial. El objetivo de esta iniciativa, como explicaba Ana Báez, subdirectora del Centro de Rehabilitación Laboral de Móstoles, es tratar de garantizar la inserción laboral de los usuarios con discapacidad psiquica, cuyos perfiles profesionales abarcan desde informáticos, jardineros, conductores, auxiliares administrativos, etc. Báez aseguraba cómo el huerto, gracias a la motivación y predisposición de las personas del CRL, puede ser un espacio de entrenamiento en el que fomentar las relaciones interpersonales, afrontar situaciones nuevas y recuperar hábitos laborales y sociales que por la evolución de la enfermedad están un poco oxidados, así como posibilitar el aprendizaje y descubrimiento de nuevos intereses que puedan reorientarles en sus salidas profesionales. 

De esta manera, los diferentes socios del proyecto “Campo dei Miracoli” pudieron comprobar cómo la filosofía del proyecto se desarrolla en las distintas actividades que la Universidad Rey Juan Carlos, en colaboración a la Fundación Yehudi Menuhin España, entre otras instituciones, ha puesto en marcha para favorecer la inclusión social por medio del trabajo en la naturaleza.

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