Opinión

Tolerancia cero: el camino hacia una sociedad accesible

Lunes, 13 Enero 2014 00:00 Escrito por  Antonio Corbalán Visto 1095 veces
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En manos de todos vosotros está el poder de alcanzar una sociedad modélica./ Accesibilidad Global En manos de todos vosotros está el poder de alcanzar una sociedad modélica./ Accesibilidad Global

Uno de los problemas de la accesibilidad es un inadecuado mantenimiento o gestión

Parece un término dictatorial y fuente de problemas en su aplicación. Nada más lejos de la realidad. El concepto de Tolerancia Cero que expongo en este artículo y que, por otra parte llevo reivindicando en la mayoría de los artículos de este periódico, es un concepto respetuoso e integrante de criterios que fomentan la accesibilidad en nuestro entorno.

Uno de los problemas que tiene la accesibilidad es que, si existe correctamente en un lugar concreto, muchas veces no se puede disfrutar por un inadecuado mantenimiento o gestión. El ejemplo más gráfico y rápido que se me ocurre es, por ejemplo, cuando encontramos un coche aparcado en un sitio reservado para personas con movilidad reducida, siendo ese coche de alguien que no tiene la exigida movilidad reducida.

Bien, la mayoría de nosotros, peatones, simples habitantes de una ciudad cualquiera, tras ser conscientes de esta infracción, directamente vinculada con un menoscabo en la accesibilidad de un entorno, pasaríamos por alto esta falta, quizás por no considerar importante el incumplimiento o por una falta de sensibilización ante este problema.

Dejad que os cuente lo que, ya en el año 1969, el profesor Philip Zimbardo, de la Universidad de Stanford, demostró con un experimento de psicología social.

El equipo de investigación abandonó en la calle dos coches idénticos. Misma marca, modelo, color,... Pero uno lo dejó aparcado en el Bronx de Nueva York, por aquel entonces foco de delincuencia callejera, pobreza y de innumerables problemas sociales y el otro en Palo Alto, un lugar bastante tranquilo en California y con habitantes acomodados económicamente.

El coche del Bronx fue vandalizado a las pocas horas. Ya desde el primer día robaron las llantas, los espejos, la radio, el motor. En una semana, el coche quedó absolutamente destrozado y no hubo pieza utilizable que no se llevaran. El coche de Palo Alto quedó intacto.

La primera impresión es que es la pobreza el desencadenante del delito, como las ideologías más conservadoras que tanto de la izquierda como de la derecha suelen afirmar. Sin embargo las cosas no suelen ser tan superficiales en la sociedad actual.

A la semana de comenzar el experimento, el equipo de investigación rompió una ventana del coche de Palo Alto. El resultado fue que, más o menos en el mismo periodo de tiempo, este coche sufrió el mismo ataque vandálico que el del Bronx.

¿Por qué sufrió el mismo destino un coche que en teoría estaba aparcado en un barrio tranquilo y acomodado? No era por tanto una cuestión de pobreza. La cuestión tiene que ver con la psicología humana y las relaciones sociales.

Un vidrio roto en un coche abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que vale todo. Cada nuevo ataque que sufre el coche reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la 'teoría de las ventanas rotas', la misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito. Si se cometen 'pequeñas faltas' (estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja) y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves.

Podemos decir entonces, apoyados en la experiencia que estos investigadores mostraron hace ya algún tiempo, que no podemos caer en la desidia o el desinterés ante problemas tan directos y personales como la falta de accesibilidad o su mal mantenimiento o gestión, sobre todo si éstos son responsabilidad de entidades públicas.

En la futura ley de accesibilidad existirá un régimen sancionador, que multe a quien incumpla la ley, por este principio de tolerancia cero a estas infracciones, que aunque a muchos os parezcan poco importantes y penséis que tiene una motivación recaudatoria, en realidad está basada en esa cuestión innegociable de no dejar pasar ningún incumplimiento, por pequeño que sea, en cualquier situación.

En manos de todos vosotros está el poder de alcanzar una sociedad modélica, segura, igualitaria, justa. Una de las cosas que debéis hacer, sí o sí, es la de tener una actitud de Tolerancia Cero, tal y como he intentado transmitir en este artículo.

Es por eso que la accesibilidad es una cosa que no podemos hacer los cuatro llaneros solitarios que estamos convencidos de su necesidad. Os necesitamos a todos y a cada uno de vosotros.

Cita: Sobre la teoría de las ventanas rotas, extracto de Jaume Guinot en www.adaip.blogspot.com y uruguayaccesible.com

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