Opinión

Promotores anti accesibilidad

Lunes, 23 Septiembre 2013 00:00 Escrito por  Antonio Corbalán Visto 811 veces
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Aspecto de un promotor anti accesibilidad./ Accesibilidad Global Aspecto de un promotor anti accesibilidad./ Accesibilidad Global

El típico problema de una entrada a un edificio

Tengo ya alguna experiencia en esto de proponer soluciones para hacer accesible un espacio, por ejemplo un local para abrir un negocio, una entrada de un edificio de viviendas, un edificio público, una plaza, vados peatonales... y así podría seguir con toda la tipología edificatoria y urbanística de nuestro país.

Con la experiencia que he atesorado en el trato directo y personal con los interesados, me he dado cuenta de que lo que yo percibo en mi mente debe ser algo muy abstracto, porque nadie coincide con mi opinión, a no ser que el interesado o interesada sea una persona con alguna discapacidad (o familiar directo). No pretendo que tengamos telepatía, pero sí que mis potenciales clientes coincidan en el ABC de la accesibilidad en general. Os cuento algunos ejemplos reales para que podáis entender lo que quiero expresar de una forma más gráfica.

Un edificio de viviendas, en algún lugar de Murcia:

El típico problema de una entrada a un edificio de viviendas que es inaccesible para personas con movilidad reducida. Escalones a la entrada y muy poco sitio para ubicar rampa que no se confunda con una subida al Everest.

Reunión con vecinos, los cuales me llaman como experto en hacer accesibles los espacios, recomendado por algún que otro cliente que ha quedado satisfecho con mis servicios.

En la reunión me comentan lo típico, "que hay un vecino que tiene que empezar a usar una silla de ruedas y que hay que hacer algo para hacer accesible la entrada comunitaria", eso sí, con una inversión que no sobrepase una cifra que por pequeña y ridícula, no voy a mentar.

Analizo el problema, valoro las posibilidades y tomo una decisión. Desde luego descarto aportar soluciones que se correspondan con la accesibilidad universal, no porque sean caras, sino porque no siento que los vecinos sean receptivos a una solución diferente a "poner una rampa".

Comento a los vecinos que, para favorecer la independencia de la persona con discapacidad, teniendo en cuenta las limitaciones del espacio, que no es flexible y se encuentra encorsetado en una rígida solución, la única posibilidad de hacer más usable el edificio es instalar un equipo salvaescaleras, cuyo presupuesto sobrepasa con mucho sus expectativas.

Después de alzar las cejas y darme las gracias por la visita, me marcho y la sensación de "tiempo perdido" aparece.

Poco después, pasé por casualidad por la puerta de ese edificio y descubrí que, lamentablemente, una rampa de salto de esquí, impracticable incluso para escaladores, había sido puesta en ese edificio. No quise quedarme allí pensando en el esfuerzo del acompañante bajando con la silla de ruedas por esa trampa y el enorme peligro que corría, estaba seguro también, que la persona con discapacidad sería incapaz de hacerlo por sí misma.

Y me quedo pensando que quizás, los vecinos nos pueden negar la accesibilidad de nuestras viviendas, no porque ésta sea cara, sino porque de momento ellos no tienen una discapacidad que les deje encerrados en casa.

En un ayuntamiento de cualquier municipio de la Región de Murcia:

Tras algunos meses de insistencia, concejal de urbanismo y alcalde de una ciudad de la región nos reciben en el ayuntamiento. El tema a tratar era la accesibilidad en general de sus calles, plazas y demás entornos públicos. Muchas personas del colectivo de la discapacidad que vivían allí, me habían hecho llegar sus quejas por lo mal que estaba la ciudad y había preparado un estudio previo para hacer entender en el ayuntamiento, de la manera más visual y amena posible, la problemática y el alcance de lo que pretendíamos.

Expuse los puntos y objetivos de forma clara y precisa, enumeré los beneficios de la accesibilidad universal y los peligros de las barreras, aposté por invertir en fases y etapas que transformaran su ciudad para convertirla en un ejemplo en accesibilidad, se lo di todo calculado, dibujado y mascadito. Su respuesta, nunca la olvidaré, fue la siguiente: "para dos o tres minusválidos que hay, no me gasto el dinero en arreglar la calle". (Y lo dice...)

Para los políticos siempre hay un sí a la accesibilidad, pero no he encontrado muchos ejemplos en que los el "sí" se materialice.

En un local a reformar, en una planta baja de un edificio de viviendas, en algún lugar de Murcia:

Una mañana recibo una llamada de un potencial cliente, para resolver la licencia de actividad para un negocio que quería instalarse en un local que había que reformar mínimamente.

Partí al encuentro del promotor para charlar sobre el tema en ese local y mientras que ultimábamos los detalles, me fijé en el escalón de la entrada.

El local no tenía más problemas, era un lugar céntrico y amplio y se podría resolver el proyecto de una forma bastante accesible excepto por ese "clásico" escalón en la entrada, que suelen tener miles y miles de edificaciones en nuestras ciudades.

En una pausa en la conversación le hice ver el problema de accesibilidad que implicaba mantener el escalón y que habría que resolver ese inconveniente si quería pasar la inspección y cumplir la normativa para abrir un negocio de esas características.

El promotor se quedó callado y poco después comentó que era una pena desaprovechar el pavimento de esa zona de entrada y que mejor que no, porque él se ofrecería a subir a las personas que lo necesitasen y que además "sólo es un escalón, no es para tanto".

Esta vez fui yo el que me quedé pensativo. No puedo permitirlo, porque sé que existen muchas maneras de saltarse la ley de accesibilidad y sus trámites, y en mi insistencia por segunda vez, me di cuenta de que la decisión ya estaba tomada.

No he vuelto a pasar por allí, no acepté el trabajo. Tengo que ser coherente con lo que pregono en el blog y pienso con convicción y lo que hago profesionalmente y eso a veces implica las renuncias a un buen encargo, porque la mayoría de los promotores de las obras, tienen esa componente de anti accesibilidad.

Tengo la esperanza de que esta tendencia va a cambiar.

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