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Artículos técnicos

Recursos analíticos aplicados al diseño wayfinding

Lunes, 16 Julio 2012 06:30 Escrito por  Dimas García Moreno Visto 3869 veces
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Tras unos días de descanso con esta sección, continuamos hoy con el diseño wayfinding que Dimas García viene desgranándonos en esta interesante serie de artículos. Hoy hablamos de los Recursos del diseño wayfinding, existen dos tipos principales de recursos, recursos analíticos y recursos proyectuales. Hoy vamos a centrarnos en los primeros.

Los recursos analíticos permiten abordar con conocimientos e información, sobre tareas y situaciones concretas, los procesos de diseño de sistemas y recursos de orientación espacial. Su utilización proporciona materiales que el diseño deberá evaluar, procesar e interiorizar, interrelacionando las aportaciones de cada uno de los recursos y ponderando su peso en el proyecto.

Estudio de campo

Es el recurso primario y básico para el análisis de las condiciones generales y específicas de un entorno. La información ambiental que proporciona es muy abundante y facilita las tareas de diseño: materia- les documentales de tipo estadístico, notas y descripciones escritas, grabaciones de entrevistas, fotografías, vídeos, etc.

Dos son los procedimientos para el estudio de campo: Método Secuencial por Itinerarios y Método Sintético por Escenarios Ambientales.

Método Secuencial por Itinerarios. La recogida de información se efectúa siguiendo los itinerarios que un usuario debería tomar para acceder o desplazarse por el medio. Esa recogida de información está regida en todo momento por la "visualidad", entendida aquí como aquella actitud exploratoria que las personas aplican para identificar y seleccionar los recursos ambientales susceptibles de ser utilizados en la orientación espacial y toma de decisiones, al efectuar sus desplazamientos. De esta manera el investigador se sitúa como un usuario más, interactuando con el medio y aplicando sus procesos cognitivos en el recorrido de los itinerarios. El investigador no trata de analizar los ambientes en los que se está moviendo, trata más bien de orientarse en ellos, tomando en consideración, a posteriori, y documentando las presencias y las ausencias, las incertidumbres y seguridades que irá encontrando en su desplazamiento. En definitiva, el investigador, actúa como un usuario que se orienta por "lo que ve", sea esto información ambiental, desplazamientos de otros usuarios, señales, experiencias previas, etc. El usuario no dispone de un plano que le describa la configuración del espacio de que se trate, ni pretende sintetizar una información estructurada. El usuario se moviliza y con esos desplazamiento va construyendo su "mapa cognitivo" del lugar, va aplicando experiencias y referencias tomadas de otros espacios y otros desplazamientos similares, y lo hace como mera actividad mental cotidiana, no como toma de datos. Esto último es lo que el investigador ha de hacer, fijando y documentando las escenas que se van desplegando ante la mirada en su deambular orientado.

Método Sintético por Escenarios Ambientales. Aquí la labor se distancia del usuario, se hace más abstracta y generalista. El investigador explora globalmente los diferentes ámbitos zonales previamente considerados. En cada uno de esos ámbitos la toma de información es consecuencia de un análisis previo del lugar, de un estudio de su con- figuración y de la experiencia que en cada visita se va acumulando.

En este método, se hace un recorrido documentado previamente, un recorrido donde se eliminan los factores "subjetivos" y vivenciales del usuario, es un desplazamiento orientado, no una deriva espacial, es una intervención externa, distante y analítica.

Secuencia de decisiones-acciones

Tratado anteriormente en relación con los itinerarios, las secuencias de decisiones, suponen una herramienta operativa para la detección de los puntos de incertidumbre existentes a lo largo de uno o varios itinerarios. El análisis de estos puntos proporciona una gráfica incorporada a la planimetría del lugar, y permite describir el tipo de incertidumbre que acontece en cada uno de ellos. Véase una muestra de esto último, desarrollada para un itinerario accesible en un sistema de transporte público subterráneo y para una estación tipo.

Exploración espacial

Conocida desde los estudios sobre exploración pictórica aplicados al análisis de la imagen y del arte, la técnica de rastreo visual ha alcanzado gran desarrollo en los últimos años aplicándose en las tareas de evaluación y testeo de páginas web y en los lineales de productos de los supermercados.

Esta técnica básicamente consiste en el seguimiento de los movimientos oculares cuando los ojos están explorando un elemento estático o un entorno por el que se desplaza el observador (en estos casos el seguimiento se efectúa con sistemas portátiles fijados a modo de visera en la cabeza). Interpolando las diversas exploraciones de un grupo de observación y testeo, se llega a obtener información sobre el inicio y recorrido de una exploración tipo, sobre cambios de dirección de la mirada, tiempo de fijación en cada punto de interés y, finalmente, un «mapa cualitativo» (escena con áreas coloreadas) donde se detecta qué zonas u objetos han sido más explorados y aquellos que no han llamada la atención de los observadores.

Con esta herramienta se pueden realizar estudios para grandes intervenciones de diseño, que permitan detectar puntos de referencia a lo largo de recorridos, saber en qué elementos del entorno se fijan los usuarios, cómo exploran ese entorno, etc.

Mapas cognitivos

También denominados «mapas mentales», permiten un acercamiento a la idea o configuración que posee un grupo de personas sobre un lugar o entorno. Al ser un método de encuesta, el acopio y cruce de datos permite recoger información porcentual sobre el medio donde se ha de intervenir.

«El mapa cognitivo es un constructo que abarca aquellos procesos que hacen posible a la gente adquirir, codificar, almacenar, recordar y manipular la información ambiental... es un componente esencial en los procesos adaptativos de la toma de decisión espacial». Estos mapas son procesos e información cognitiva que está en el cerebro y a la que únicamente se accede por medio de recursos de externalización: entrevistas, maquetas, dibujos y comentarios sobre imágenes fotográficas o videográficas de un ambiente. El recurso más fácil de utilizar son los dibujos elaborados por los propios entrevistados, dibujos que generalmente se presentan como planos y esquemas de ubicación de dependencias, zonas, etc. de un edificio o entorno.

Los mapas cognitivos permiten recoger información topológica del medio (distancias y posiciones relativas entre puntos), configuraciones generales de entornos y edificios, referencias ambientales, intereses espaciales según edad, formación, capacidad económica, etc.

Aplicados por primera vez por K. Lynch (1960), han venido utilizándose principalmente para el estudio de la ciudad. Escasamente empleados, sin embargo, en los estudios sobre la configuración de los espacios interiores de edificios, a causa del poco interés que la arquitectura ha tomado por el tema y a la dificultad para abordar el hecho arquitectónico desde otras disciplinas.