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Los Escenarios Ambientales en el Diseño Wayfinding

Lunes, 23 Julio 2012 06:30 Escrito por  Dimas García Moreno Visto 2862 veces
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wayfindingLa semana pasada en la sección sobre wayfinding hablamos sobre los ámbitos del diseño Wayfinding.

Estos ámbitos se dividen en tres espacios principales: la comunicación, la accesibilidad y los escenarios ambientales.

Dentro de estos tres ámbitos, el más amplio y complejo es el tercero, el de los escenarios ambientales. A desarrollar éste último ámbito dedicamos hoy el artículo de Dimas García Moreno.

El diseño wayfinding actúa intensamente en el análisis e intervención sobre los escenarios de la movilidad humana. Para ello identifica, potencia o crea, elementos del y para el medio, susceptibles de ser utilizados como referentes o como recursos para la orientación espacial. Los principales recursos son, el análisis espacial, los itinerarios y la configuración ambiental, que pasamos a describir a continuación.

Análisis espacial

Como tal se considera a los procesos perceptivos y cognitivos que desarrollan las personas y ponen en práctica cuando se desenvuelven en ámbitos espaciales. Estudiados por la psicología ambiental y la geografía cognitiva, proporcionan algunas claves a tener en cuenta para la intervención del diseño en las tareas de orientación de las personas. Veamos algunos de ellos.

Sistemas de referencias

Las personas se orientan en el medio, utilizando referencias e indicios. Con esas referencias construyen sus mapas cognitivos que utilizan cotidianamente en los desplazamientos.

Existen dos modos de organizar los recursos referenciales para la orientación:

• El modo topológico o espacial, basado en una ordenación posicional, de relación y de distancias relativas entre las referencias. Su «construcción» implica un mayor grado de complejidad y capacidad cognitiva.

• El modo secuencial se organiza sobre la base de rutas o itinerarios a los que se anclan las referencias y sobre los que se disponen los puntos de cambio de dirección. Su carácter lineal y continuo no tiene en cuenta la disposición del itinerario en el medio global donde se sitúa (por ejemplo, una ciudad). Más sencillo de configurar que el modelo topológico, exige menos carga cognitiva. Ambos modelos son utiliza- dos indistintamente.

Variables ambientales

Se han identificado cuatro factores influyentes en las tareas de orientación espacial (Weisman, 1981).

• Acceso visual, es el espacio visible abarcable en un momento y lugar concreto. A mayor acceso visual, más fácil y segura resulta la orientación.

• Grado de diferenciación, asociado al concepto de figura-fondo, permite que ciertas partes del ambiente destaquen y se diferencien, haciéndose identificables y memorizables.

• Complejidad del diseño espacial. Este concepto resulta difícil de medir y de caracterizar. Asociado a la cantidad de elementos (dependencias o espacios diferenciados), y a la articulación de esos elementos entre sí.

• Señalización. El uso o aplicación de recursos de orientación externos al individuo facilita su desenvolvimiento en el medio urbano y arquitectónico. Pese a ello no puede compensar deficiencias espaciales de ese medio.

Caracterización arquitectónica

Existen algunas características formales, de organización básica y de raíz cultural presentes en los edificios que se han detectado como positivas para la orientación. Se apuntan algunas de ellas:

• Grado de simetría del edificio. Forma del edificio: tamaño, carácter exento, silueta urbana y complejidad de la misma, estilo o formalización más o menos extraordinaria.

• Dominio visual de los accesos: acceso notorio e identificable frente a acceso oculto, mimético y de baja caracterización.

• Espacio: diferenciación entre espacio privado y espacio público, diferenciación visual entre zonas funcionales.

• Uso: importancia del edificio (institucional y público) y asiduidad en el uso.

• Significación: historia del edificio, asociación a hechos colectivos y culturales de la localidad, asociación a significados emotivos.

Se observa que la mayor parte de las características citadas alude al edificio en su inclusión en el contexto urbano y social, debido al mayor interés suscitado por el hecho urbano en los estudios e investigaciones llevadas a cabo hasta hoy. Mientras la caracterización urbana ha llegado a un punto de definición claro, sintético y operativo, cuando se aborda el interior de los edificios y construcciones, el tema se vuelve más difuso e inconcreto. Se carece de características referenciales para el interior de los edificios. Si como ya se ha afirmado, las personas se orientan por medio de referencias ambientales, las preguntas pertinentes serían: ¿cuáles son las referencias objetuales, arquitectónicas y espaciales de orientación en los interiores de los edificios? ¿qué elementos de esos interiores son susceptibles de categorización y cómo organizar estas en el contexto del Diseño para Todos?

Caracterización urbana

Desde la publicación de The imagen of the city, las investigaciones sobre la ciudad han mantenido las categorías que Lynch definió en 1960:

• Sendas: «son los conductos que sigue el observador normalmente, ocasional o parcialmente. Pueden estar representados por calles, senderos, líneas de tránsito, canales o vías férreas».

• Bordes: «Son los límites entre dos fases, rupturas lineales de la continuidad, como playas, cruces de ferrocarril, muros.»

• Nodos: «Son los puntos estratégicos de una ciudad a los que puede ingresar un observador y constituyen los focos intensivos de los que parte o a los que se encamina. Pueden ser ante todo confluencias, sitios de una ruptura en el transporte, un cruce o convergencia de sendas,...»

• Mojones: «Son otro tipo de puntos de referencia, pero en este caso el observador no entra en ellos, sino que le son exteriores. Por lo común se trata de un objeto físico definido con bastante sencillez, por ejemplo un edificio, una señal, una tienda o una montaña. Su uso implica la selección de un elemento entre una multitud de posibilidades».

• Barrio: «...son las secciones de la ciudad cuyas dimensiones oscilan entre medianas y grandes... y que son reconocibles como si tuvieran un carácter común que los identifica.»

Los itinerarios

Los desplazamientos de las personas por el espacio urbano o arquitectónico, con una intención utilitaria de los mismo, forman parte de su quehacer cotidiano. En su plasmación sobre el terreno, esos desplazamientos se manifiestan bajo la forma de rutas o «líneas de itinerarios» que las personas recorren de manera rutinaria e inconsciente (desplazamientos cotidianos) o con plena conciencia de la acción (explorando, fijando y memorizando referencias, giros, distancias, etc.). Los intentos de crear tipologías de itinerarios parten de una visión global y de una concepción planimétrica del espacio, ante la imposibilidad, o al menos dificultad de obtener una imagen de conjunto, un «mapa de escenarios ambientales». Este tipo de mapa supondría una forma más próxima a lo que las personas perciben cuando se desplazan. Mapa que recrearía, cual cámara subjetiva, la diversidad de itinerarios de un edificio, sus densidades, su «textura ambiental», su configuración formal, etc.

Arthur y Passini (1992) y Francis D.K. Ching (1998), han propuesto diversas tipologías de itinerarios enfocadas desde un punto de vista puramente planimétrico. Ante el alto grado de abstracción que esas categorías plantean, se sugiere abordar el asunto de una manera más operativa, asociando los itinerarios a las secuencias de decisiones- acciones existentes en los desplazamientos y su relación con el espacio.

Sabido es que la dificultad de fijación y comprensión cognitiva de una recorrido, está más en el número de cambios de dirección a realizar, que en el tamaño en términos de distancia del mismo. Por ello, el estudio de la secuencia de acciones permite detectar esos giros (su cantidad, su ubicación, las distancias entre ellos, la «densidad» de la toma de decisiones, etc.) e intervenir con el diseño en las tareas de toma y ejecución de decisiones.

Configuración ambiental

La toma en consideración de las condiciones ambientales del lugar afecta a áreas distintas del diseño. Así, los factores implícitos en las inclemencias del tiempo o en las intervenciones humanas, inciden claramente en las tareas de diseño desde el punto de vista de los mate- riales y sus acabados (diseño industrial). El soleamiento, afectando también a las tareas citadas, incide especialmente en el deterioro cromático y en la percepción visual. Los contraluces pueden ser nefastos para las personas con fotofobia y los deslumbramientos afectan condicionando la visión a muchas personas. Otro tanto se puede afirmar al considerar los efectos de reflexión de la luz sobre los objetos y superficies. Finalmente, se ha de valorar la «legibilidad» del entorno visible. Este concepto de «legibilidad ambiental» resulta difícil de evaluar, aún cuando sabemos que se ve afectada por la sobrecarga ambiental causada por el exceso de elementos de estimulación y de comunicación presentes en muchos entornos edificatorios y urbanos.

Texto incluido en la publicación 'Accesibilidad Universal y Diseño para Todos. Arquitectura y Urbanismo'

 

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