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Artículos técnicos

Accesibilidad en las infraestructuras, el urbanismo, la edificación y el transporte en Andalucía

Viernes, 13 Julio 2012 00:00 Escrito por  Mariela Fernández-Bermejo Visto 2501 veces
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Decreto que regula la accesibilidad en las infraestructuras, el urbanismo, la edificación y el transporte en Andalucía Decreto que regula la accesibilidad en las infraestructuras, el urbanismo, la edificación y el transporte en Andalucía


El urbanismo no puede reducirse meramente a aplicar normativas, ha de partir de la comprensión de la situación vital de los ciudadanos.

El extenso grupo humano que conforma el total de los ciudadanos de una población no es homogéneo, existen en él muchas personas diferentes, las cuales, independientemente de su edad, sexo y condiciones físicas o mentales, tienen derecho a disfrutar de su ciudad y de las posibilidades que la misma les ofrece.

Aproximadamente una persona de cada diez en Andalucía tiene dificultades para moverse, deambular, comunicarse con los demás, percibir o comprender mensajes y ello se debe, en gran medida, a la existencia de un medio hostil e inaccesible que les imposibilita su libre desenvolvimiento.

Por tanto, decidir dónde vivir, qué estudiar, dónde viajar... en el caso de las personas con discapacidad son acciones condicionadas por las barreras del entorno, que suponen trabas añadidas a las que padece el resto de la población para poder participar plenamente de los bienes y servicios de la sociedad.

Para paliar esta situación es imprescindible abogar por la accesibilidad, que tal como reconoce la Convención Internacional de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, es la premisa necesaria para que las personas con discapacidad puedan gozar de todos los derechos humanos y libertades fundamentales.

La accesibilidad universal se define como la "condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes y servicios, así como los objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible". Para alcanzar este logro, es necesario que desde el origen las personas responsables del diseño conciban los entornos pensando en las necesidades del mayor número de personas posible.

Aunque en próximos días analizaremos la normativa estatal Orden de vivienda 561/2010, en esta primera aproximación vamos a ver la normativa andaluza en materia de accesibilidad.

El año pasado entró en vigor en nuestra Comunidad Autónoma el Decreto 293/2009, de 7 de julio, por el que se aprobó el Reglamento que regula las normas para la accesibilidad en las infraestructuras, el urbanismo, la edificación y el transporte en Andalucía, que parte de un enfoque no discriminatorio de la arquitectura y el diseño, en el que se incide en la necesidad de adaptar el entorno a las personas, facilitando a una parte importante de la población sus derechos de acceso a los diferentes ámbitos sociales: educación, empleo, ocio, cultura, vivienda...

Ya se está aplicando a todas las obras de nueva construcción y todos los transportes de nueva adquisición. Para lo ya edificado se prevé su adaptación gradual tanto a lo público como a lo privado hasta el 1 de enero de 2019.

En su conjunto, el decreto beneficiará a más del 70% de la población, ya que no debemos olvidarnos que no solo las personas con discapacidades se ven favorecidas por las mejoras que la adecuación de espacios y entornos supone, sino que todos en ciertos momentos de nuestra vida necesitamos que las condiciones de movilidad, comunicación y accesibilidad sean mejoradas. Sin ir más lejos, se puede afirmar que el proceso de envejecimiento determina para la persona una nueva conexión con el espacio y el tiempo, y por tanto con la ciudad: una progresiva disminución de habilidades físicas, funcionales y cognitivas y con una menor posibilidad de adaptación a cambios y a situaciones estresantes.

La falta de control sobre el medio provoca situaciones de disconformidad, desequilibrio e insatisfacción. Si los ciudadanos no pueden establecer un vínculo afectivo con el espacio urbano se alejarán de él y se refugiarán en espacios privados, como el propio domicilio. De esta forma se pierde la dimensión básica de sociabilidad imprescindible en el desarrollo de la persona, lo que provoca la pérdida de vínculos sociales y la nula participación de una ciudadanía plena por motivos de diseño urbanístico.

El decreto, además de las barreras físicas, pretende un avance en la eliminación de barreras mentales, mucho más difíciles de solventar que las primeras, es por ello que fundamenta su desarrollo en los principios de accesibilidad universal y diseño para todos, conceptos globales que pretenden generar, desde la concepción primera de la idea de proyecto, espacios inclusivos que den cabida a todas las personas.

Para realizar un análisis inicial que nos permita comprobar si nuestro municipio está aplicando la normativa que establece el decreto, debemos de comprobar, junto con la ayuda fundamental de los técnicos responsables del Ayuntamiento el cumplimiento de los puntos en materia de accesibilidad, que en los próximos artículos os mostraré.