Editorial

Intervención de Antonio Tejada en la Mesa Redonda sobre Accesibilidad en la UGR

Viernes, 03 Agosto 2012 11:00 Escrito por  Antonio Tejada Visto 2453 veces
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antonio tejadaEl pasado 28 de enero de 2011 se celebró en el Aulario de Derecho de la Universidad de Granada la Mesa Redonda 'La accesibilidad en la vida cotidiana de las personas', dentro de la planificación del Experto Universitario sobre Accesibilidad y Entorno Físico.

Durante 20 minutos cada ponente tuvo la oportunidad de exponer y compartir su propia experiencia y la realidad de las personas con discapacidad de cada uno de los colectivos que fueron invitados por la organización en el uso y disfrute de la ciudad. Por tanto, y al estar la mesa redonda al final del 'Bloque III. Urbanismo y Medio Ambiente', todas las presentaciones estuvieron enfocadas principalmente en la ciudad, y también en los edificios.

Hoy reproducimos la conferencia de Antonio Tejada, Presidente de la Asociación Sí Podemos y director de este periódico. Lo acompañaron en la mesa Josefina Medina Cabrera (FAAPS), Martín Ortega Sánchez (FEGRADI), Miguel Ángel Martínez Merchante (ONCE) y Yolanda Martínez (ASPROGRADES).

"Buenas tardes amigas y amigos, compañeros todos de este mundo profesional que trabajamos día a día por la accesibilidad universal y la igualdad de derechos de todos los españoles garantizando así el cumplimiento de la LIONDAU, que cuyo fin primordial no es otro que establecer medidas para garantizar el derecho a la igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad (recogido en la Constitución Española en los Artículos 9.2, 10, 14 y 49).

Mi nombre como sabéis es Antonio Tejada, compañero vuestro de este Experto Universitario sobre Accesibilidad y Entorno Físico, consultor de marketing y comunicación y presidente de la Asociación Andaluza de Trabajadores, Autónomos y Empresarios con Discapacidad SÍ PODEMOS.

Cuando llamé a nuestra admirada directora del Experto para preguntarle cómo enfocar la intervención en esta mesa redonda, Consuelo de Moral me sugirió que hablara simplemente del día a día de una persona con discapacidad en cuanto a accesibilidad se refiere, enfocada principalmente al entorno físico, ciudad, barreras arquitectónicas, etc.

Hoy voy a hablar, para que nos entendamos mejor todos y estemos más implicados en el hilo argumental, de los temas cotidianos que provocan mi falta de accesibilidad y no tienen que ver nada con mi discapacidad. El medio es el discapacitado y no nosotros.

Aunque tengo un grado certificado de discapacidad del 66%, ésta no me supone una limitación en mi movilidad ordinaria, ya que principalmente mi discapacidad está localizada en una limitación funcional del miembro superior derecho, una agenesia o deficiencia de este miembro superior congénita, entre otras muchas cosas.

Pero a lo largo de mi vida, y particularmente si lo enfoco en los últimos tiempos, la cosa cambia de manera considerable por mi entorno circunstancial y mi entorno personal.

Hace doce años, mi madre falleció. Antes de que se cumpliera el primer mes de su ausencia, mi padre sufría su primer ictus cerebral quedando en silla de ruedas en pleno dolor familiar. Es precisamente en este momento cuando el problema de la accesibilidad me sacude de una manera real, directa y contundente. Empiezo a tener conciencia real de este problema. Y es curioso, porque desde mi nacimiento me estuve adaptando continuamente por mi discapacidad a cualquier tipo de situación cambiante, haciendo de la inaccesibilidad del mobiliario, por ejemplo, un territorio no hostil y controlado: ausencia en los colegios de sillas para zurdos, bolígrafos de tinta que te manchaban la mano al escribir, bicicletas, etc. Pero este tema lo abordaré en otra ocasión.

Os meto en situación. En aquella época vivíamos en una pequeña localidad granadina, Purullena; de apenas 2.500 habitantes. Un pueblo rural de la zona norte de Granada, en pleno corazón de la comarca de Guadix; popular por sus cacharros, por su pan, por sus melocotones, por sus cuevas y por sus cuestas también...

Mi casa, una vivienda unifamiliar de VPO de los años 70, con dos plantas, con escalones en todas las puertas de acceso a la misma. Cuarto de baño tradicional, escaleras, ancho de puertas convencional de la época, etc. Lo que podríamos llamar una ratonera llena de trampas y de barreras arquitectónicas. El primer paso fue cambiar la distribución de la vivienda. Tuvimos que anular el salón de la planta baja para habilitar un estudio-apartamento para que así pudiera vivir dignamente mi padre. Bueno, dignamente entre comillas. En el año 2000 no había ningunas ayudas de dependencia ni de adaptación de la vivienda para personas con discapacidad y de un nivel de renta bajo, como era nuestro caso ya que mi padre no era más que un simple pensionista que apenas cobraba 50.000 de las antiguas pesetas.

No podíamos acometer una reforma de la casa. Cuando había que bañarlo, la odisea se hacía presente. Os indico el recorrido para evitar trancos y desniveles: teníamos que sacarlo en silla de ruedas desde el salón (dormitorio) a la calle, y entrar por la otra puerta de acceso a la vivienda porque una puerta del interior de la casa no permitía el paso de la silla de ruedas. Antes había que subir un tranco en la entrada para poder acceder a la zona de las escaleras. Estas se superaban literalmente a pulso. Una vez en la planta superior, teníamos el problema de la bañera tradicional. Otro impulso más para introducirlo dentro de ella. Sí se pudo colocar una 'barra de apoyo' (o asidero como se dice ahora), en plan casero para que se pudiera agarrar. Una vez terminada la ducha, vuelta al principio pero a la inversa. O sea, mi padre tenía que ser bañado por al menos dos personas y un degaste espectacular de los cuidadores que en este caso eran sus hijos. Uno era yo que vivía con él, y otro era algunos de mis hermanos que venían a ayudarme.

Para ir al servicio, igual. La suerte es que al tener cuñas, sondas (de pega), silla de ruedas con agujero, pañales, más o menos se podía tener controlada la situación.

Del mobiliario de la casa, incluida la cama, para qué hablarlo. El 'Diseño para todos' ni existía, ni se sabía, ni se nos informaba, ni se nos educaba al respecto, era algo que te tocaba, y a superarlo como pudieras.

Bueno. ¿Y la vida en el pueblo? Imagínenlo. Las aceras no existían para nosotros: o no daban el ancho; o tenían bordillo pero no acerado, o estaban en un estado lamentable, o bordillos muy altos, o simplemente... no había aceras. El asfalto de la carretera era nuestro pavimento habitual.

El equipamiento del municipio era más de lo mismo. Entre otras cosas, los domingos tocaba paseo y fútbol en Canal+. A mi padre le encantaba el fútbol, y más concretamente su Real Madrid. Para acceder al bar donde lo emitían, tenía que entrar a pedir ayuda para poder subir a mi padre con la silla de ruedas por los escalones de acceso al lugar. Nada de transporte público. La Autedia (el transporte interurbano de la zona por aquel entonces) no tenía ningún autobús adaptado para personas con movilidad reducida. Taxis adaptados tampoco existían.

Al menos me quedaban las calles... pero, ¿y el peralte? Cambiemos de tema mejor.

Visto lo visto, tras la boda de mi hermano y quedarme solo con mi padre en la casa de Purullena, no me quedaba otra cosa que cambiar de pueblo en busca de eso que llamamos Accesibilidad Universal aunque yo lo desconocía en aquel momento y que mejoraba la calidad de vida de las personas, su dignidad y en definitiva, sus ganas de vivir. Y doy fe, que es cierto. Más de cuatro años en esta situación invitaba a un cambio de aires. El paciente que padece esta realidad, nunca le gusta ser y sentirse un estorbo o un lastre para los demás. Y la inaccesibilidad se encarga minuto a minuto de recordarte que sí lo eres.

Nos fuimos a la ciudad de Guadix, como si fuéramos dos chavales que se independizan de sus casas buscando una libertad (de movimiento) soñada. Allí estuvimos algo más de una año, hasta que falleció en 2005.

Nosotros, después de mucho esfuerzo, nos pudimos cambiar de casa. Cientos de miles de personas en todo el país no lo pueden hacer. Viven presos en sus propias viviendas. Postrados en el olvido de la sociedad. Os recuerdo que en España hay dos millones y medios de hogares con barreras de acceso a su vivienda. Del interior de estas es mejor no hablarlo ahora, porque daría para otra mesa redonda.

Esta es una realidad. La edad, la vejez, nuestros mayores, nosotros de aquí a unos años... esto no hay que olvidarlo, y debemos ser muy conscientes de este crudo futuro si nos toca 'la china' a nosotros. No olvidemos que todos estamos en el mismo 'bombo'.

Y no olvidemos a las personas que los acompañan, los cuidan, los asean... También a ellos les perjudica, y muy seriamente, el tema de la inaccesibilidad de nuestro entorno. El cuidador como tal es un afectado directo de la falta de accesibilidad ya que le provoca sobreesfuerzos y posibles lesiones, por lo tanto en los casos de dependencia los afectados son dos: el enfermo y el cuidador. Para las personas con discapacidad, no enfermos, la falta de accesibilidad le provoca un doble perjuicio ya que, además de los problemas que ya conocemos, provoca que no puedan disfrutar de su independencia en el pleno sentido de la palabra, y que necesiten de otras personas para poder desarrollar sus actividades, con los problemas psicológicos que esto provoca. Es por ello que la accesibilidad es un elemento fundamental para conseguir "vida independiente", y la dignificación personal.

Pero bueno. Otro factor que nos puede tocar a nosotros. La discapacidad o movilidad temporal. En el año 92, con quince años y estudiando tercero de BUP, me astillé la tibia mientras entrenaba para el Campeonato de España cadete de Taekwondo. Esta lesión me tuvo postrado en una cama por su gravedad algo más de seis meses en reposo absoluto, y otros seis con muletas y rehabilitación. Lo recuerdo perfectamente: la Expo de Sevilla, la primera Liga que pierde el Real Madrid en Tenerife, etc. Mis padres y hermanos tuvieron que habilitarme una habitación en la planta baja de mi casa. Parecido a lo de mi padre pero no de una manera definitiva en el tiempo sino puntual.

Por otro lado, mi hermana que vive en un caserón de apenas quince años en la ciudad de Guadix, no ha podido salir de casa durante ocho meses por un problema en la rodilla que le impedía caminar. Vive en una tipología edificatoria que se puso de moda en esa época; almacén en planta baja con techos muy altos, se accede por las escaleras a la primera y segunda planta donde está realmente ubicada la vivienda. Entre ambos tramos de escaleras, se pueden contabilizar más de 50 peldaños.

Hace año y medio sufrí una sinovitis aguda. Tras unas pruebas, se me diagnostica un tumor, que a posteriori me han confirmado como de células gigantes de vainas y tendones en la articulación de la rodilla derecha. Tras seis meses de pruebas y más pruebas (ecografías, intentos de biopsias, resonancias, análisis, etc.) se me termina interviniendo quirúrgicamente para extirpar el dichoso tumor y poder analizar si es benigno o no. Todo este proceso, que puede ser el proceso de cualquier accidente laboral, lesión deportiva, etc. me va a clasificar como persona con movilidad reducida, durante un espacio de tiempo de entre 6 y 8 meses. Tampoco pude en este tiempo visitar a mi hermana.

Desde las trampas que tenemos en los pisos de ahora, hasta la ciudad, sus calles, bares, establecimientos, comercios, asfaltados, empedrados, etc. nos acercan a la realidad de las personas que padecen día a día la inaccesibilidad del medio. Vosotros ya fuisteis por unas horas testigos directos de esto que os hablo el primer día de clase práctica.

¿Y si el tumor se hubiera complicado y fuera maligno y hubiera riesgo de amputación como se me informó en una ocasión como una de las posibilidades? De esto, nuestro compañero Diego Mauricio sabe mucho. Otra consecuencia real es la pérdida paulatina de movilidad de la pierna derecha aunque no haya amputación, reproducción nueva del tumor y vuelta empezar, etc.

Viendo lo que se me podía venir, el pasado verano cambié de piso, y busqué uno que fuera accesible, por si acaso. Aquí me topé con otra cruda realidad. NOS HAY PISOS EN ALQUILER EN GRANADA QUE SEAN ACCESIBLES, y si vas buscando compra, te encuentras el mismo problema (excepto los cupos obligatorios de las VPO). Es increíble. El concepto que hay en la actualidad para arquitectos, promotores, constructores e inmobiliarias al respecto, es que la accesibilidad se reduce a una rampita en el acceso al bloque y el ancho (al límite siempre) de las puertas de su interior. O sea, que ahora tengo que vivir de alquiler en un piso de nueva planta no accesible, no pudiendo invitar a amigos que sean usuarios de sillas de ruedas porque en algún lugar de mi casa, tengo una trampa preparada para él o para ella. Eso sí, preparado para una nueva mudanza si se me complica el tema del tumor en la rodilla. Esto por cierto, me dio la idea de crear una inmobiliaria accesible como proyecto de integración de la Asociación Sí Podemos. Estamos en ello.

La cosa no queda aquí. ¿Y si hubiera tenido un accidente con un diagnóstico de lesión medular? No hay que olvidar que el 24% de las nuevas personas con discapacidad diagnosticadas en la última década, se han derivado de enfermedades profesionales, accidentes laborales, de tráfico, domésticos y de ocio (deportes de mar y montaña), y un porcentaje mínimo a consecuencia de las complicaciones en el parto.

Pero, ¿Dónde radica problema? El problema no es otro que la gente piensa: "a mí no ve a tocar". El problema es que sí, que a cualquiera de nosotros nos puede tocar alguno de los casos que hemos comentado anteriormente. La concienciación social es sin duda el factor más importante.

En el año 2008, casi 50 jóvenes quedaron postrados en silla de ruedas en las carreteras granadinas.

El granadino Roberto López en Ideal, tras salir del hospital al quedar en silla de ruedas por un accidente de tráfico, nos cuenta en diciembre de 2010 su vivencia al volver a la realidad: no pudo salir de su casa en 9 meses porque los vecinos se negaron a quitar tres escalones antes de llegar al ascensor, aludiendo que "no era su problema. La gente te trata como si fueras un espécimen raro." apostilla Roberto.

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Dice el refranero que "hasta que es padecido, el mal no es conocido". Andrés Berdugo, quedó discapacitado justo al principio del verano pasado por los problemas de circulación que padecía en las piernas. En este tiempo, ha descubierto y soportado los «innumerables problemas» de vivir en silla de ruedas en Calahonda, un pueblo que, como tantos otros en la provincia, carece de una adaptación adecuada para minusválidos, según cuenta él mismo. «Me he dado cuenta de que no puedo andar por ningún sitio. Y ahora ¿por dónde voy yo?», se lamenta Andrés. Este granadino, afincado en Calahonda, admite que no puede comprar el pan, ni echar la quiniela, ni ir a la farmacia sólo: «o me quedo en mi casa todo el día sin hacer nada o necesito a alguien que me lleve las 24 horas». (Noticia publicada en septiembre de 2010)

Enlace noticia 2 

María Garaña, presidenta de Microsoft Ibérica, estuvo durante una jornada a una silla de ruedas. Destacó que «el mundo te hace recordar que eres discapacitado», continuamente. A veces con trabas tan tontas como un bordillo mal puesto, una zanja insalvable, o la rampa con la que se peleó la ejecutiva durante su experiencia como persona con discapacidad por un día mientras rodaban un documental, CAPACITADOS, junto a Ferrán Adriá entre otros.

Sin duda, y como consultor de marketing político que soy, hay que trabajar muy duramente, muy concienzudamente, por introducir en la agenda de los políticos y de sus partidos el tema de la accesibilidad universal. De esta manera, también entrará en la agenda y en la opinión pública. El pasado 14 de enero publicaba el artículo que os he dejado anteriormente en el blog de LA CIUDAD ACCESIBLE. Creo que es interesante y necesaria su lectura y reflexión. Y no solo por nuestra parte, sino también por la de ellos; los políticos y legisladores de nuestras ciudades.

Desde nuestra asociación estamos trabajando duramente en dotar de herramientas tecnológicas 2.0 a la sociedad para ir avanzando, entre otros muchos frentes, en esta realidad imperiosa de conseguir más ciudades y sociedades accesibles en el siglo 21. También en conseguir que esa opinión pública la acepte como suya y la reivindique desde todos los sitios y estratos de la sociedad. Asesoramiento personalizado y profesional a los que demanden ayuda, etc.

La CONCIENCIACIÓN SOCIAL es la tarea pendiente. Desde Sí Podemos, desde nuestros puestos de trabajo, desde cualquier lugar, desde la barra de un bar, desde un estudio de arquitectura y urbanismo, desde los medios de comunicación, etc. debemos concienciar a la sociedad de la necesidad de una accesibilidad universal, de un diseño para todos. La accesibilidad es invisible hasta que no nos afecta directamente.

Y hablar de este tema aquí, es muy importante y necesario. No hay que olvidar que las grandes conquistas de derechos e igualdades han salido siempre de las entrañas de las Universidades.

Por todos nosotros y también por todos vosotros: ACCESIBILIDAD UNIVERSAL, ¡YA!

Se me ha olvidado deciros un dato. Tengo 33 años y el 25% de mi vida he padecido de manera directa los problemas de accesibilidad con las situaciones que os he contado anteriormente. Fuera de mi discapacidad real. Y siempre viene en las situaciones más tristes y preocupantes...

Muchas gracias y recuerden que muchísimas personas anónimas le agradecerán siempre sus trabajos que desarrollen como profesionales de la accesibilidad. Sin duda, la mejor recompensa que se puede tener en este mundo".

 

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